Creencias personales
Creo que la Biblia fue escrita por hombres inspirados divinamente por el Espíritu Santo. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21)
Dios guío a los autores humanos para que las Escrituras
transmitan Su mensaje de manera precisa e infalible. (Salmo 12:6; Proverbios
30:5)
Reconozco a la Biblia como la regla suprema y la autoridad
final en todos los asuntos de fe y práctica. (Isaías 8:20; Mateo 4:4)
Cualquier creencia o práctica debe ser evaluada a la luz de
las Escrituras. (Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21)
Creo en la salvación a través de la fe en Jesucristo.
(Efesios 2:8-9; Juan 14:6)
No hay salvación sin la aceptación personal de Jesús como
Señor y Salvador. (Hechos 4:12; Romanos 10:9-10)
Esta salvación me transforma integralmente, abarcando la
regeneración, la justificación, la santificación y la glorificación. (Tito
3:5-7; Romanos 8:30)
Regeneración: He experimentado el nuevo nacimiento por la
gracia de Dios, convirtiéndome en una nueva criatura. (Juan 3:3-5; 2 Corintios
5:17)
Respondí con arrepentimiento y fe en Jesucristo y El Espíritu
Santo cambió mi corazón. (Ezequiel 36:26-27; Hechos 2:38)
Justificación: He recibido la absolución completa y gratuita
de Dios por mi arrepentimiento y fe en Cristo. (Romanos 3:24; Gálatas 2:16)
Tengo una relación de paz y favor con Dios. (Romanos 5:1;
Colosenses 1:20)
Santificación: Desde mi regeneración, soy apartado para los
propósitos de Dios y capacitado para progresar hacia la madurez moral y
espiritual. (Hebreos 10:14; 1 Tesalonicenses 4:3-4). Este proceso continúa
durante toda mi vida. (Filipenses 1:6; 2 Pedro 3:18)
Glorificación: Espero la culminación de la salvación, el
estado bendito, final y permanente del redimido. (Romanos 8:18; 1 Corintios
15:52-54)
Perseverancia hasta el final: Permaneceré en la fe hasta el
final. Aunque pueda caer en pecado, Dios me guarda por Su gracia y me conduce
hacia la plenitud de Cristo. (Filipenses 1:6; Judas 1:24)
Mi salvación me lleva a vivir de acuerdo a los principios
cristianos. (Mateo 5:16; Santiago 2:17-18)
Procuro cada día ser honesto, diligente, haciendo el bien y
expresando amor hacia mis hermanos. (Efesios 4:25-28; Romanos 12:10)
Procuro compartir el evangelio para extender el reino de
Dios. (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8)
Reconozco que todo proviene de Dios y que los bienes
materiales y espirituales debo usarlos para Su gloria y para ayudar a otros.
(Santiago 1:17; 1 Pedro 4:10-11)
Contribuyo con mis ofrendas para la extensión del reino de
Dios y el sostén de la iglesia. (Malaquías 3:10; 2 Corintios 9:7)
Habiendo sido bautizado, participo en las prácticas de la
iglesia, como la Cena del Señor, el lavamiento de los pies, el ungimiento de
los enfermos y la imposición de manos. (Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23-26;
Santiago 5:14)
Me someto a la disciplina de la iglesia para mi restauración.
(Mateo 18:15-17; Hebreos 12:5-6)
Adoro a Dios con dignidad y orden, participando en la lectura
de las Escrituras, cantos, testimonios, oraciones y predicación de la Palabra.
(1 Corintios 14:40; Colosenses 3:16)
Dedico el primer día de la semana a la adoración y la
devoción espiritual, descansando de mis labores habituales. (Hechos 20:7;
Apocalipsis 1:10)
Como miembro de la iglesia, ejerzo mi sacerdocio espiritual y
participo en el gobierno congregacional. (1 Pedro 2:9; 1 Corintios 12:27)
Reconozco el liderazgo de los pastores y diáconos. (1 Timoteo
3:1-13; Hebreos 13:17)
Soy un testigo de Cristo en el mundo, buscando ganar a otros
para Él a través del evangelismo y las misiones. (2 Corintios 5:20; Mateo
5:14-16)
Busco la transformación de la sociedad de acuerdo con los
principios bíblicos. (Romanos 12:2; Miqueas 6:8)