Bitácora Personal

Tema:

13/02/25

Creencias personales

Creo que la Biblia fue escrita por hombres inspirados divinamente por el Espíritu Santo. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21)

Dios guío a los autores humanos para que las Escrituras transmitan Su mensaje de manera precisa e infalible. (Salmo 12:6; Proverbios 30:5)

Reconozco a la Biblia como la regla suprema y la autoridad final en todos los asuntos de fe y práctica. (Isaías 8:20; Mateo 4:4)

Cualquier creencia o práctica debe ser evaluada a la luz de las Escrituras. (Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21)

Creo en la salvación a través de la fe en Jesucristo. (Efesios 2:8-9; Juan 14:6)

No hay salvación sin la aceptación personal de Jesús como Señor y Salvador. (Hechos 4:12; Romanos 10:9-10)

Esta salvación me transforma integralmente, abarcando la regeneración, la justificación, la santificación y la glorificación. (Tito 3:5-7; Romanos 8:30)

Regeneración: He experimentado el nuevo nacimiento por la gracia de Dios, convirtiéndome en una nueva criatura. (Juan 3:3-5; 2 Corintios 5:17)

Respondí con arrepentimiento y fe en Jesucristo y El Espíritu Santo cambió mi corazón. (Ezequiel 36:26-27; Hechos 2:38)

Justificación: He recibido la absolución completa y gratuita de Dios por mi arrepentimiento y fe en Cristo. (Romanos 3:24; Gálatas 2:16)

Tengo una relación de paz y favor con Dios. (Romanos 5:1; Colosenses 1:20)

Santificación: Desde mi regeneración, soy apartado para los propósitos de Dios y capacitado para progresar hacia la madurez moral y espiritual. (Hebreos 10:14; 1 Tesalonicenses 4:3-4). Este proceso continúa durante toda mi vida. (Filipenses 1:6; 2 Pedro 3:18)

Glorificación: Espero la culminación de la salvación, el estado bendito, final y permanente del redimido. (Romanos 8:18; 1 Corintios 15:52-54)

Perseverancia hasta el final: Permaneceré en la fe hasta el final. Aunque pueda caer en pecado, Dios me guarda por Su gracia y me conduce hacia la plenitud de Cristo. (Filipenses 1:6; Judas 1:24)

Mi salvación me lleva a vivir de acuerdo a los principios cristianos. (Mateo 5:16; Santiago 2:17-18)

Procuro cada día ser honesto, diligente, haciendo el bien y expresando amor hacia mis hermanos. (Efesios 4:25-28; Romanos 12:10)

Procuro compartir el evangelio para extender el reino de Dios. (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8)

Reconozco que todo proviene de Dios y que los bienes materiales y espirituales debo usarlos para Su gloria y para ayudar a otros. (Santiago 1:17; 1 Pedro 4:10-11)

Contribuyo con mis ofrendas para la extensión del reino de Dios y el sostén de la iglesia. (Malaquías 3:10; 2 Corintios 9:7)

Habiendo sido bautizado, participo en las prácticas de la iglesia, como la Cena del Señor, el lavamiento de los pies, el ungimiento de los enfermos y la imposición de manos. (Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23-26; Santiago 5:14)

Me someto a la disciplina de la iglesia para mi restauración. (Mateo 18:15-17; Hebreos 12:5-6)

Adoro a Dios con dignidad y orden, participando en la lectura de las Escrituras, cantos, testimonios, oraciones y predicación de la Palabra. (1 Corintios 14:40; Colosenses 3:16)

Dedico el primer día de la semana a la adoración y la devoción espiritual, descansando de mis labores habituales. (Hechos 20:7; Apocalipsis 1:10)

Como miembro de la iglesia, ejerzo mi sacerdocio espiritual y participo en el gobierno congregacional. (1 Pedro 2:9; 1 Corintios 12:27)

Reconozco el liderazgo de los pastores y diáconos. (1 Timoteo 3:1-13; Hebreos 13:17)

Soy un testigo de Cristo en el mundo, buscando ganar a otros para Él a través del evangelismo y las misiones. (2 Corintios 5:20; Mateo 5:14-16)

Busco la transformación de la sociedad de acuerdo con los principios bíblicos. (Romanos 12:2; Miqueas 6:8)