Preocupaciones de Juan Stam sobre la Iglesia Evangélica Actual en América Latina
"Juan Stam identifica con claridad profética varias preocupaciones críticas que afectan a las iglesias evangélicas en América Latina, señalando desafíos que comprometen su testimonio y fidelidad bíblica:
Superficialidad teológica: Stam lamenta la comprensión distorsionada de la gracia, reducida a una "gracia barata" que no exige compromiso radical, lo que genera una fe sin raíces ni discernimiento.
Misión fragmentada: Critica la falta de una visión integral de la misión, donde la proclamación del Evangelio se divorcia de la justicia social y el servicio encarnacional.
Triunfalismo engañoso: Advierte que el crecimiento numérico —medido en templos, presupuestos o membresías— no refleja necesariamente salud espiritual, sino que puede ocultar un "peligroso énfasis en el éxito visible".
Influencia de sectas: Denuncia la infiltración de grupos "sutilmente desviados de la verdad", cuyos mensajes parecen evangélicos pero carecen de solidez doctrinal, aprovechándose de la falta de enseñanza bíblica profunda.
Modas efímeras: Cuestiona la tendencia a adoptar "fiebres pasajeras" —mensajes emotivos, métodos pragmáticos o "púlpitos controlados"— que priorizan lo espectacular sobre la sustancia, generando una "sordera al contexto social".
Pasividad hermenéutica: Señala la debilidad de los púlpitos que no forman "comunidades pensantes", sino audiencias pasivas, incapaces de interpretar la Biblia con rigor y aplicarla a los desafíos contemporáneos.
Pragmatismo sin crítica: Rechaza la idolatría del "éxito inmediato" (llenar iglesias, recaudar fondos), que opera sin filtros teológicos y trivializa el mensaje del Reino.
Doctrina diluida: Expresa su temor de que muchas iglesias "ya no sean realmente evangélicas", al abandonar el núcleo del Evangelio —la gracia que transforma— por mensajes adaptados a preferencias humanas.
Polarización histórica: Recuerda con dolor los conflictos de la década de 1980 en Centroamérica —"la década perdida"—, donde las divisiones ideológicas fracturaron la unidad eclesial y desviaron la misión.
En síntesis, Stam clama por una iglesia que:
Profundice en la gracia costosa de Cristo,
Asuma su misión de manera holística,
Resista las seducciones del poder y la superficialidad,
Y se comprometa con una fe intelectualmente sólida y socialmente relevante. Solo así, advierte, podrá ser sal y luz en un continente marcado por la inequidad y la diversidad religiosa."