¿Quién escribió los Evangelios? La mirada crítica de Antonio Piñero
Evangelios sin firma
Los evangelios circularon durante décadas sin autor conocido. Recién hacia el año 150 d.C. comenzaron a llevar nombres como Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Fue la tradición, y no los autores, la que decidió ponerles “firma” para darles autoridad.
En cuanto al tiempo, Pablo fue anterior: su primera carta (1 Tesalonicenses) data del año 51 d.C., mientras que el evangelio de Juan se escribió hacia el 100 d.C. Dicho de otro modo: el orden de nuestra Biblia no refleja el orden real de la historia.
Pablo y el nacimiento del género “Evangelio”
Pablo habló poco de la vida de Jesús. Para él, lo importante era la cruz y la resurrección. A partir de esta visión, el evangelio de Marcos —el primero que se escribió— inventó un nuevo género literario: el “evangelio”. Y lo hizo con un esquema muy paulino: todo gira en torno a la pasión y la muerte de Jesús, presentadas como el eje de la historia.
Mateo y Lucas: ampliar y corregir
Los evangelios de Mateo y Lucas no se conformaron con repetir a Marcos. Lo tomaron como base, pero lo corrigieron y ampliaron:
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Mateo añadió relatos de la infancia, apariciones después de la resurrección y la idea de Jesús como fundador de la Iglesia.
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Lucas escribió una obra en dos volúmenes (Evangelio y Hechos de los Apóstoles), con énfasis en los pobres, las mujeres y una visión más amplia de la historia de la Iglesia. También trató de responder a un problema incómodo: el retraso de la segunda venida de Cristo, diciendo que “el Reino ya está entre vosotros”.
Ambos usaron, además, otra fuente perdida de dichos de Jesús, conocida como “Q”.
Juan: el evangelio distinto
El cuarto evangelio es un mundo aparte. Piñero lo describe como el más místico y alegórico. Juan no discute con los sinópticos, sino que reescribe desde otro ángulo: Jesús ya no es solo el predicador galileo, sino el Logos eterno, el que existía antes de la creación.
Este evangelio no busca tanto contar hechos como transmitir una visión espiritual de Jesús, garantizada —según la tradición— por el “discípulo amado”.
Una historia de correcciones
En resumen, Piñero muestra cómo los evangelios fueron productos de un proceso abierto y dinámico. Marcos inventa el género, Mateo y Lucas lo completan y corrigen, y Juan lo lleva a un nivel espiritual. Detrás de ellos está siempre la influencia de Pablo y la necesidad de las primeras comunidades de dar respuestas a sus problemas teológicos y existenciales.
Lo que hoy llamamos “Jesús de los Evangelios” es, en gran medida, una figura mixta: parte recuerdo del predicador histórico, parte construcción espiritual que lo convirtió en Cristo universal.
Fuente: https://youtu.be/EZO4_IMlYKo