La doctrina de la salvación (versión básica) - Soteriología
La doctrina de la salvación, o soteriología, consiste en la obra completa de Dios para trasladar al ser humano de un estado de condenación y muerte espiritual a una relación vital y eterna con Él. Este proceso es CRISTOCÉNTRICO, pues se fundamenta enteramente en la persona y la obra de Jesucristo a favor de la humanidad.
DEPRAVACIÓN TOTAL DEL HOMBRE (Naturaleza pecaminosa)
La necesidad de esta intervención divina surge de la depravación total del hombre, quien, debido al pecado, se encuentra incapacitado para cambiar su carácter o ganar el favor de Dios por sus propios méritos.
PECADO:
El pecado se define como cualquier pensamiento o acción contraria a la voluntad divina, y su consecuencia es la muerte, entendida como la separación física, espiritual y eterna de Dios.
ELEMENTOS DE LA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN
Los elementos que componen esta doctrina se dividen en la obra realizada por Cristo y su aplicación en la vida del creyente: La obra de Cristo en la cruz
Para hacer posible la salvación, la muerte de Jesucristo cumplió cuatro funciones fundamentales:
1 - SUSTITUCIÓN:
Cristo intervino para recibir el castigo que correspondía al pecador.
2 - REDENCIÓN:
La liberación del mercado del pecado mediante el pago de un precio inestimable: su propia sangre.
3 - RECONCILIACIÓN:
La transformación del estado de enemistad entre el hombre y Dios en una relación de amistad y paz.
4 - PROPICIACIÓN:
El acto de aplacar y satisfacer la ira justa de Dios contra el pecado, permitiendo que Él perdone al pecador sin comprometer su justicia.
LA APLICACIÓN DE LA SALVACIÓN
La experiencia de la salvación comienza con la elección, un acto soberano de Dios desde antes de la creación.
A esto le sigue el llamado divino, al cual el individuo responde mediante la conversión, que incluye el arrepentimiento (un cambio total de mentalidad respecto al pecado) y la fe (confianza absoluta en las promesas de Dios).
En este momento ocurre la regeneración o nuevo nacimiento, donde el Espíritu Santo imparte vida espiritual al creyente.
Una vez que la persona cree, se activan los siguientes beneficios:
1 - JUSTIFICACIÓN:
Un veredicto legal donde Dios declara justo al pecador, atribuyéndole la justicia de Cristo.
2 - ADOPCIÓN:
El acto de otorgar la posición y los privilegios de hijos de Dios a quienes no lo eran por naturaleza.
3 - SANTIFICACIÓN:
Un proceso de separación del pecado para el servicio de Dios que tiene tres dimensiones: posicional (un estado de santidad inmediato al creer), progresiva (el crecimiento diario en santidad) y final o glorificación (la perfección absoluta que se alcanzará en la eternidad).
EL ALCANCE Y LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
La salvación se manifiesta en tres tiempos:
1 - PASADO: (salvos de la condenación del pecado al creer).
2 - PRESENTE: (siendo salvos del dominio del pecado).
3 - FUTURO: (ser salvos de la presencia misma del pecado).
CONCLUSIÓN
Finalmente, se sostiene que la salvación es eterna y segura.
Esta garantía no descansa en las obras del hombre, sino en:
1 - el propósito del Padre,
2 - la abogacía del Hijo y
3 - el sellamiento del Espíritu Santo,
asegurando que quien ha nacido de nuevo nunca perderá su condición de hijo de Dios.