OAP72

✝ Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal. 1Tes 5.21-22 ✝

22/01/25

Cosmogonía de los gnosticismos cristianos

La cosmogonía de los gnosticismos cristianos de los primeros siglos, especialmente las corrientes que Ireneo de Lyon intentó refutar en su obra Adversus Haereses, presenta una visión dualista y compleja del origen del cosmos y la relación entre lo divino y lo material. Aunque había diversidad entre los sistemas gnósticos, algunos elementos comunes son los siguientes:

  1. El Pléroma y el Dios Supremo:

    • En el centro de la cosmogonía gnóstica se encuentra el Pléroma, un reino de plenitud y perfección divina habitado por el Dios Supremo o Monad, quien es trascendente, inefable y absolutamente bueno.
    • De este Dios Supremo emanan una serie de entidades espirituales conocidas como aeones, que representan aspectos de la divinidad y conforman la jerarquía celestial.
  2. La Caída del Aeón Sofía y la Creación del Mundo Material:

    • En muchos sistemas gnósticos, uno de los aeones, llamado Sofía (Sabiduría), actúa de manera independiente, deseando comprender al Dios Supremo. Este deseo desmedido la lleva a un error o caída, lo que genera un desequilibrio en el Pléroma.
    • Como resultado de esta caída, surge un ser imperfecto y arrogante, el Demiurgo, quien es identificado con el Dios creador del Antiguo Testamento. El Demiurgo crea el mundo material, considerado defectuoso, corrupto y alejado de la perfección divina. En algunos relatos, Sofía contribuye indirectamente a la creación como madre o fuerza latente detrás del Demiurgo.
  3. El Demiurgo y la Materia:

    • El Demiurgo, junto con sus arcontes (poderes subordinados), gobierna el mundo material con ignorancia y tiranía, creyéndose el único Dios. En la visión gnóstica, este mundo es una prisión para las almas espirituales.
    • La materia es vista como mala o inferior, y la salvación consiste en liberarse de ella para retornar al reino espiritual.
  4. El Alma Humana y la Chispa Divina:

    • Los gnósticos sostienen que dentro de algunos seres humanos reside una "chispa divina" o fragmento del Pléroma, atrapado en la materia. Esta chispa debe ser despertada mediante el conocimiento (gnosis).
    • El conocimiento salvador no es accesible para todos, sino solo para un grupo selecto que tiene la capacidad de recibir la revelación.
  5. Cristo y la Redención:

    • Cristo es enviado desde el Pléroma como un redentor para traer la gnosis y liberar las chispas divinas atrapadas en la materia. En muchas corrientes gnósticas, Cristo no toma un cuerpo físico real (docetismo), ya que la materia es intrínsecamente mala.
    • Su misión es transmitir el conocimiento salvador que permitirá a los elegidos trascender este mundo material y regresar al Pléroma.
  6. La Crítica de Ireneo:

    • Ireneo de Lyon consideraba estos sistemas como desviaciones heréticas del cristianismo, argumentando que distorsionaban las Escrituras y negaban la bondad del mundo creado por el único Dios verdadero.
    • Refutó específicamente la idea de un Demiurgo malo y subrayó la unidad entre el Dios del Antiguo y el Nuevo Testamento. También insistió en la realidad de la encarnación de Cristo y en que la salvación es universal, no restringida a una élite gnóstica.
    • Ireneo veía el énfasis gnóstico en la gnosis como una forma elitista de salvación que contradecía la fe y la gracia que, según él, eran accesibles para todos los creyentes.

En síntesis, la cosmogonía gnóstica establece una oposición radical entre el espíritu y la materia, con una narrativa de caída y redención que gira en torno al conocimiento espiritual. Ireneo, como defensor de la ortodoxia, argumentó en contra de esta visión dualista y elitista, reafirmando la bondad de la creación y la universalidad de la redención en Cristo.