Cristianismo Histórico Vs Calvinismo Histórico
Tertuliano (160-225 d.C.) fue un apologista de la fe cristiana y declaró que, “El hombre fue hecho por Dios como ser libre, capaz de albedrío y decisión propia: precisamente es en esto donde más en particular se manifiesta que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios…en aquello más esencial que procede del mismo Dios, esto es, el alma, que ha recibido el sello del ser divino en lo que se refiere a la libertad de albedrío y de decisión…. Dios llama, amenaza y exhorta al hombre que, dotado de voluntad y de libertad, es capaz de obediencia o de rebelión.” (Tertullian, Doctrine of the Will by Asa Mahan, p. 61, Published by Truth in Heart). Tertuliano también dijo que "Por tanto, es propio que el que está hecho a la imagen y semejanza de Dios debió ser formado con un libre albedrio y una maestría de Sí mismo; ... Hasta el presente, dejad que solo la benignidad de Dios ocupe nuestra atención, del cual le dio al hombre el don de la libertad de la voluntad." (The Writings of Tertullian - Volume 2, p. 92). Y añade, "El hombre es libre, con una voluntad para obedecer o resistencia." (Ante-Nicene Fathers Vol. 3, pp. 300-301).
Orígenes de Alejandría (184-253) dijo que, “Las Escrituras ... enfatizan la libertad de la voluntad." (Origen, A Dictionary of Early Christian Beliefs by David Bercot, p. 289, Published by Hendrickson Publishers). "El punto siguiente también está definido por la predicación eclesiástica: toda alma racional está dotada de libre albedrío y de voluntad.” (Obras Escogidas de Orígenes, Tratado de los Principios, Dr. Alfonso Ropero, p. 57). “Ciertos herejes que guardan una opinión diferente mal interpretan estos pasajes para destruir el libre albedrio e introducir una naturaleza arruinada [total depravación] incapaz de salvación… Creer que Dios predestinó a unos al cielo y a otros al infierno es gnosticismo” – Orígenes, Tratado Sobre Los Principios 3.1-6-10 y 4.308
Ireneo de Lyon (discípulo de Policarpo) dijo que “El hombre posee libre albedrio y la facultad de tomar decisiones” (Irenaeus, Against Heresies, Book IV, Chapter XXXVII). “¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos, pero tú no quisiste!,” bien descubrió la antigua ley de la libertad humana; pues Dios hizo libre al hombre, el cual, así como desde el principio tuvo alma, también gozó de libertad, a fin de que libremente pudiese acoger la Palabra de Dios, sin que éste lo forzase. Dios, en efecto, jamás se impone a la fuerza, pues en él siempre está presente el buen consejo. Por eso concede el buen consejo a todos. Tanto a los seres humanos como a los ángeles otorgó el poder de elegir, pues también los ángeles usan su razón, a fin de que quienes le obedecen conserven para siempre este bien como un don de Dios que ellos preservan. En cambio, no se hallará ese bien en quienes le desobedecen, y por ello recibirán el justo castigo. (Ireneo (180 d.C.), The Ante-Nicene Fathers, Volume One, Published by BRCCD, p. 1117).