Bitácora Personal

Tema:

06/01/25

La Regeneración bien entendida.

La regeneración previa a la fe es una doctrina que carece de respaldo bíblico y es una una de las más antibíblicas y sin fundamento dentro de la tradición reformada.

La idea de que se necesita un nuevo corazón para confesar que el corazón está corrupto es un razonamiento ilógico y contrario a las Escrituras. 

Esto se compara con la situación de un paciente que necesita un trasplante de corazón: primero se reconoce la necesidad del trasplante (fe) para luego someterse al procedimiento (regeneración).

A continuación nos apoyaremos en algunos pasajes bíblicos para refutar la regeneración previa a la fe. Algunos de los puntos clave son:

Tito 3:5: La "lavadura de regeneración" implica un reconocimiento previo de la impureza, lo que sugiere que la fe precede a la regeneración.

Ezequiel 18:31-32: El llamado a "desechar las transgresiones" (arrepentimiento y fe) precede a la promesa de un nuevo corazón.

Juan 5:40: Jesús reprocha a los judíos por "no querer ir a Él para tener vida", implicando que la fe en Él es necesaria para obtener la vida eterna.

Juan 20:31: Este versículo establece claramente el orden de la salvación: las Escrituras fueron escritas para que las personas crean en Jesús y, por medio de la fe, tengan vida eterna.

La Biblia llama a las personas a arrepentirse y creer para recibir la nueva vida que ofrece Cristo, no al revés. Una persona debe primero creer en Jesucristo para luego experimentar la regeneración por obra del Espíritu Santo. La perspectiva calvinista invierte el orden bíblico de la salvación. 

Podríamos ilustrar este punto con esta analogía: primero reconocemos que estamos sucios (fe) y luego nos lavamos (regeneración).

La responsabilidad humana es un elemento central en la salvación porque la Biblia llama a las personas a arrepentirse y creer para recibir la nueva vida en Cristo, no al revés. La perspectiva calvinista, al colocar la regeneración antes que la fe, debilita la responsabilidad humana y ofrece una excusa para la incredulidad.

Es de vital importancia entender que la fe precede a la regeneración. La perspectiva contraria no solo carece de fundamento bíblico, sino que también socava la responsabilidad humana y ofrece una "excusa perfecta" para la incredulidad.