El calvinismo y la Doctrina de la Doble Predestinación
Autor: Atanasio Leaniz
El
Calvinismo, una rama importante de la teología protestante, debe su nombre y
principios a Juan Calvino, uno de los reformadores más influyentes del siglo
XVI. En el corazón del Calvinismo se encuentra la doctrina de la doble
predestinación, la cual postula que Dios ha determinado desde la eternidad
pasada quiénes serán salvos y quiénes serán condenados. Esta doctrina, aunque
central en el pensamiento calvinista, ha generado intensos debates teológicos a
lo largo de los siglos.´
La Doble Predestinación Según Juan Calvino
Juan Calvino
desarrolló la doctrina de la doble predestinación bajo la premisa de la
soberanía absoluta de Dios. Según esta doctrina, la elección y reprobación
humanas son decisiones divinas tomadas antes de la creación del mundo. Es
decir, Dios elige unilateralmente a algunos para la salvación (los elegidos)
mientras que otros son destinados a la condenación (los réprobos). Calvino
argumenta que esta elección no se basa en ningún mérito humano, sino únicamente
en la voluntad soberana de Dios. En sus palabras:
"Dios, por su pura
y gratuita misericordia, sin ninguna consideración de mérito humano, elige a
aquellos que ha predestinado para la salvación, mientras que, por su justo
juicio, deja a otros en su condenación" (Calvino, 1559/2006, III.21.5).
Esta
enseñanza, aunque poderosa, presenta serias contradicciones con ciertas
interpretaciones de las Escrituras. Calvino insiste en que la predestinación es
un misterio divino que no puede ser plenamente comprendido por la mente humana,
pero que debe ser aceptado por fe. En Institución
de la Religión Cristiana, afirma:
"La predestinación
es el eterno decreto de Dios, por el cual ha determinado en sí mismo lo que
quiere que suceda con cada individuo. Porque no todos son creados en igual
condición, sino que a algunos les está ordenada la vida eterna, y a otros, la
condenación eterna" (Calvino, 1559/2006, III.21.5).
La Contradicción con la Palabra de Dios
La doctrina
de la doble predestinación ha sido cuestionada porque parece contradecir la
imagen de un Dios amoroso y justo presentada en las Escrituras. Pasajes como 1
Timoteo 2:4, que afirma que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos
y vengan al conocimiento de la verdad", se oponen a la idea de que Dios ha
predestinado a algunos a la condenación sin posibilidad de redención. Calvino
responde a esta objeción argumentando que la voluntad de Dios es doble: por un
lado, Dios desea la salvación de todos en un sentido general, pero por otro,
tiene un propósito secreto y soberano que determina quiénes serán salvos
(Calvino, 1559/2006, III.24.16).
Sin embargo,
esta explicación no ha satisfecho a todos los teólogos. La insistencia en una
predestinación incondicional puede desfigurar la imagen de un Dios que
interactúa amorosamente con Su creación. Además, la doctrina de la reprobación
ha sido criticada por hacer a Dios responsable directo del pecado y la
condenación, lo que parece contradecir su naturaleza santa y justa.
Una Comprensión Alternativa: Los Padres de la Iglesia
Antes de
Agustín de Hipona (354-430 d.C.), los padres de la iglesia mantenían una
teología que integraba de manera más equilibrada la soberanía de Dios y la
responsabilidad humana. En los primeros siglos del cristianismo, tanto en
Oriente como en Occidente, predominaba una visión sinergista de la
salvación, donde la gracia divina y la libertad humana cooperaban.
Ireneo
de Lyon (130-202 d.C.), por ejemplo, en su obra Contra las herejías,
enfatizó que el ser humano, aunque afectado por el pecado de Adán, conserva la
capacidad de responder libremente a la gracia de Dios:
"Dios nos ha dado
el conocimiento de la verdad, y quien quiera puede obedecer libremente sus
mandamientos" (Ireneo, 180/1997, IV.37.1).
Justino
Mártir (100-165 d.C.), en su Primera Apología, defendió que la libertad
humana es esencial para la justicia divina:
"Si los hombres no
son libres para elegir el bien o el mal, Dios no podría juzgar con
equidad" (Justino Mártir, 155/2003, 43.7).
En la
tradición alejandrina, Clemente
de Alejandría (150-215 d.C.) y Orígenes (185-254
d.C.) desarrollaron ideas similares. Clemente, en El Pedagogo, sostuvo que
Dios "llama a todos al arrepentimiento, pero respeta la voluntad de cada
uno" (Clemente de Alejandría, 198/2000, I.8). Orígenes, en Sobre los principios,
argumentó que la predestinación bíblica se basa en la presciencia divina de las
elecciones humanas:
"Dios prevé las
disposiciones de cada alma y, en consecuencia, las asocia a su plan
salvífico" (Orígenes, 225/2010, III.1.21).
Los padres
capadocios, como Gregorio
de Nisa (335-394 d.C.), también rechazaron el
determinismo. En su Gran
discurso catequético, Gregorio afirmó que la libertad es inherente
a la imagen de Dios en el ser humano:
"La virtud no
puede ser forzada; requiere la libre adhesión del alma" (Gregorio de Nisa,
385/1994, 21.1).
Incluso en
Occidente, antes de Agustín, Ambrosio
de Milán (340-397 d.C.) subrayó la cooperación entre
gracia y libertad. En Sobre
la fe, escribió:
"Dios actúa en
nosotros para que queramos, pero no suprime nuestra voluntad" (Ambrosio,
380/1963, V.6.83).
Estos
ejemplos muestran que, antes del siglo V, la mayoría de los padres —tanto
griegos como latinos— evitaron una visión unilateral de la predestinación. La
salvación era entendida como un proceso dinámico entre la iniciativa divina y
la respuesta humana.
Agustín y el Cambio de Paradigma
La teología
de Agustín de
Hipona marcó un punto de inflexión. Aunque en sus primeros
escritos (como Comentario
a las Cartas a los Romanos, 394-395 d.C.) reconocía el libre
albedrío, tras el debate pelagiano (412 d.C. en adelante), Agustín enfatizó la
corrupción total del ser humano y la predestinación incondicional. En La predestinación de los santos (428-429
d.C.), declaró:
"La voluntad
humana no puede ser libre si no es liberada por la gracia" (Agustín,
429/1997, 3.7).
Esta
postura, influenciada por su polémica contra Pelagio, sentó las bases para la
posterior doctrina calvinista. Sin embargo, como señala el historiador Jaroslav
Pelikan, "la doble predestinación de Calvino no tiene precedentes directos
en la patrística, excepto en ciertas formulaciones agustinianas
radicalizadas" (Pelikan, 1971, p. 281).
Entender las
Escrituras tal y como lo hacían los padres de la iglesia antes de Agustín puede
ofrecer una óptica más integradora y menos polarizante sobre la predestinación
y la gracia. Este enfoque no solo respeta la soberanía de Dios, sino que
también reconoce la responsabilidad humana y el amor universal de Dios por Su
creación. La visión de los padres orientales y occidentales precoces —con su
énfasis en la sinergia entre gracia y libertad— contrasta marcadamente con el
monergismo agustiniano y calvinista. Abordar el Calvinismo y su doctrina de la
doble predestinación desde esta perspectiva histórica y teológica ayuda a
resolver tensiones éticas y presenta una visión más holística de la relación
entre Dios y la humanidad.
Referencias
·
Agustín de Hipona. (1997). La predestinación de los santos (J.
Morán, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado en 429 d.C.).
·
Ambrosio de Milán. (1963). Sobre la fe. En Obras de San Ambrosio (Tomo
II). BAC.
·
Calvino, J. (2006). Institución
de la Religión Cristiana (L. de Valdés, Trad.). Publicaciones
Andamio. (Trabajo original publicado en 1559).
·
Clemente de Alejandría. (2000). El Pedagogo (J. P. Martín, Trad.).
Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado en 198 d.C.).
·
Gregorio de Nisa. (1994). Gran discurso catequético (E. Bellido,
Trad.). Sígueme. (Trabajo original publicado en 385 d.C.).
·
Ireneo de Lyon. (1997). Contra
las herejías (D. Ruiz Bueno, Trad.). BAC. (Trabajo original
publicado en 180 d.C.).
·
Justino Mártir. (2003). Primera
Apología (D. Ruiz Bueno, Trad.). BAC. (Trabajo original
publicado en 155 d.C.).
·
Orígenes. (2010). Sobre
los principios (S. Fernández, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo
original publicado en 225 d.C.).
·
Pelikan, J. (1971). The
Christian Tradition: A History of the Development of Doctri