Bitácora Personal

Tema:

21/02/25

El calvinismo y la Doctrina de la Doble Predestinación

 Autor: Atanasio Leaniz

El Calvinismo, una rama importante de la teología protestante, debe su nombre y principios a Juan Calvino, uno de los reformadores más influyentes del siglo XVI. En el corazón del Calvinismo se encuentra la doctrina de la doble predestinación, la cual postula que Dios ha determinado desde la eternidad pasada quiénes serán salvos y quiénes serán condenados. Esta doctrina, aunque central en el pensamiento calvinista, ha generado intensos debates teológicos a lo largo de los siglos.´

La Doble Predestinación Según Juan Calvino

Juan Calvino desarrolló la doctrina de la doble predestinación bajo la premisa de la soberanía absoluta de Dios. Según esta doctrina, la elección y reprobación humanas son decisiones divinas tomadas antes de la creación del mundo. Es decir, Dios elige unilateralmente a algunos para la salvación (los elegidos) mientras que otros son destinados a la condenación (los réprobos). Calvino argumenta que esta elección no se basa en ningún mérito humano, sino únicamente en la voluntad soberana de Dios. En sus palabras:

"Dios, por su pura y gratuita misericordia, sin ninguna consideración de mérito humano, elige a aquellos que ha predestinado para la salvación, mientras que, por su justo juicio, deja a otros en su condenación" (Calvino, 1559/2006, III.21.5).

Esta enseñanza, aunque poderosa, presenta serias contradicciones con ciertas interpretaciones de las Escrituras. Calvino insiste en que la predestinación es un misterio divino que no puede ser plenamente comprendido por la mente humana, pero que debe ser aceptado por fe. En Institución de la Religión Cristiana, afirma:

"La predestinación es el eterno decreto de Dios, por el cual ha determinado en sí mismo lo que quiere que suceda con cada individuo. Porque no todos son creados en igual condición, sino que a algunos les está ordenada la vida eterna, y a otros, la condenación eterna" (Calvino, 1559/2006, III.21.5).

La Contradicción con la Palabra de Dios

La doctrina de la doble predestinación ha sido cuestionada porque parece contradecir la imagen de un Dios amoroso y justo presentada en las Escrituras. Pasajes como 1 Timoteo 2:4, que afirma que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad", se oponen a la idea de que Dios ha predestinado a algunos a la condenación sin posibilidad de redención. Calvino responde a esta objeción argumentando que la voluntad de Dios es doble: por un lado, Dios desea la salvación de todos en un sentido general, pero por otro, tiene un propósito secreto y soberano que determina quiénes serán salvos (Calvino, 1559/2006, III.24.16).

Sin embargo, esta explicación no ha satisfecho a todos los teólogos. La insistencia en una predestinación incondicional puede desfigurar la imagen de un Dios que interactúa amorosamente con Su creación. Además, la doctrina de la reprobación ha sido criticada por hacer a Dios responsable directo del pecado y la condenación, lo que parece contradecir su naturaleza santa y justa.

Una Comprensión Alternativa: Los Padres de la Iglesia

Antes de Agustín de Hipona (354-430 d.C.), los padres de la iglesia mantenían una teología que integraba de manera más equilibrada la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. En los primeros siglos del cristianismo, tanto en Oriente como en Occidente, predominaba una visión sinergista de la salvación, donde la gracia divina y la libertad humana cooperaban.

Ireneo de Lyon (130-202 d.C.), por ejemplo, en su obra Contra las herejías, enfatizó que el ser humano, aunque afectado por el pecado de Adán, conserva la capacidad de responder libremente a la gracia de Dios:

"Dios nos ha dado el conocimiento de la verdad, y quien quiera puede obedecer libremente sus mandamientos" (Ireneo, 180/1997, IV.37.1).

Justino Mártir (100-165 d.C.), en su Primera Apología, defendió que la libertad humana es esencial para la justicia divina:

"Si los hombres no son libres para elegir el bien o el mal, Dios no podría juzgar con equidad" (Justino Mártir, 155/2003, 43.7).

En la tradición alejandrina, Clemente de Alejandría (150-215 d.C.) y Orígenes (185-254 d.C.) desarrollaron ideas similares. Clemente, en El Pedagogo, sostuvo que Dios "llama a todos al arrepentimiento, pero respeta la voluntad de cada uno" (Clemente de Alejandría, 198/2000, I.8). Orígenes, en Sobre los principios, argumentó que la predestinación bíblica se basa en la presciencia divina de las elecciones humanas:

"Dios prevé las disposiciones de cada alma y, en consecuencia, las asocia a su plan salvífico" (Orígenes, 225/2010, III.1.21).

Los padres capadocios, como Gregorio de Nisa (335-394 d.C.), también rechazaron el determinismo. En su Gran discurso catequético, Gregorio afirmó que la libertad es inherente a la imagen de Dios en el ser humano:

"La virtud no puede ser forzada; requiere la libre adhesión del alma" (Gregorio de Nisa, 385/1994, 21.1).

Incluso en Occidente, antes de Agustín, Ambrosio de Milán (340-397 d.C.) subrayó la cooperación entre gracia y libertad. En Sobre la fe, escribió:

"Dios actúa en nosotros para que queramos, pero no suprime nuestra voluntad" (Ambrosio, 380/1963, V.6.83).

Estos ejemplos muestran que, antes del siglo V, la mayoría de los padres —tanto griegos como latinos— evitaron una visión unilateral de la predestinación. La salvación era entendida como un proceso dinámico entre la iniciativa divina y la respuesta humana.

Agustín y el Cambio de Paradigma

La teología de Agustín de Hipona marcó un punto de inflexión. Aunque en sus primeros escritos (como Comentario a las Cartas a los Romanos, 394-395 d.C.) reconocía el libre albedrío, tras el debate pelagiano (412 d.C. en adelante), Agustín enfatizó la corrupción total del ser humano y la predestinación incondicional. En La predestinación de los santos (428-429 d.C.), declaró:

"La voluntad humana no puede ser libre si no es liberada por la gracia" (Agustín, 429/1997, 3.7).

Esta postura, influenciada por su polémica contra Pelagio, sentó las bases para la posterior doctrina calvinista. Sin embargo, como señala el historiador Jaroslav Pelikan, "la doble predestinación de Calvino no tiene precedentes directos en la patrística, excepto en ciertas formulaciones agustinianas radicalizadas" (Pelikan, 1971, p. 281).

 Conclusión

Entender las Escrituras tal y como lo hacían los padres de la iglesia antes de Agustín puede ofrecer una óptica más integradora y menos polarizante sobre la predestinación y la gracia. Este enfoque no solo respeta la soberanía de Dios, sino que también reconoce la responsabilidad humana y el amor universal de Dios por Su creación. La visión de los padres orientales y occidentales precoces —con su énfasis en la sinergia entre gracia y libertad— contrasta marcadamente con el monergismo agustiniano y calvinista. Abordar el Calvinismo y su doctrina de la doble predestinación desde esta perspectiva histórica y teológica ayuda a resolver tensiones éticas y presenta una visión más holística de la relación entre Dios y la humanidad.

Referencias

·         Agustín de Hipona. (1997). La predestinación de los santos (J. Morán, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado en 429 d.C.).

·         Ambrosio de Milán. (1963). Sobre la fe. En Obras de San Ambrosio (Tomo II). BAC.

·         Calvino, J. (2006). Institución de la Religión Cristiana (L. de Valdés, Trad.). Publicaciones Andamio. (Trabajo original publicado en 1559).

·         Clemente de Alejandría. (2000). El Pedagogo (J. P. Martín, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado en 198 d.C.).

·         Gregorio de Nisa. (1994). Gran discurso catequético (E. Bellido, Trad.). Sígueme. (Trabajo original publicado en 385 d.C.).

·         Ireneo de Lyon. (1997). Contra las herejías (D. Ruiz Bueno, Trad.). BAC. (Trabajo original publicado en 180 d.C.).

·         Justino Mártir. (2003). Primera Apología (D. Ruiz Bueno, Trad.). BAC. (Trabajo original publicado en 155 d.C.).

·         Orígenes. (2010). Sobre los principios (S. Fernández, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado en 225 d.C.).

·         Pelikan, J. (1971). The Christian Tradition: A History of the Development of Doctri