FACTS: Los 5 Puntos del Arminianismo
FACTS: LOS 5 PUNTOS DEL ARMINIANISMO
En contraposición al TULIP calvinista, los teólogos arminianos crearon el acrónimo FACTS (en inglés) para representar los 5 puntos del arminianismo clásico.
F – LIBERADO POR GRACIA PARA CREER
Es la Gracia Preveniente de Dios la que nos guía al arrepentimiento y a la fe, y nos concede la oportunidad de recibirle o rechazarle, la Gracia de Dios, esta gracia
preveniente es para todo el mundo. Las Escrituras indican muy claramente que las personas tienen opciones y toman decisiones sobre muchas cosas (por ejemplo,
Deuteronomio 23:16; 30:19; Josué 24:15; 2 Samuel 24:12; 1 Reyes 18:23, 25; 1 Crónicas 21; 10; Hechos 15:22, 25; Filipenses 1:22). Además, explícitamente habla del libre albedrío humano (Éxodo 35:29, 36: 3, Levítico 7:16, 22:18, 21, 23, 23:38, Números 15: 3, 29:39, Deuteronomio 12: 6, 17; 16:10; 2 Crónicas 31:14; 35: 8; Esdras 1: 4, 6; 3: 5; 7:16; 8:28; Salmo 119: 108; Ezequiel 46:12; Amós 4: 5; 2 Corintios 8: 3; Filemón 1:14; ver 1 Corintios 7:37) y atestigua que los seres humanos violan la voluntad de Dios, mostrando que él no predetermina su voluntad o acciones en el pecado. La biblia habla de una atracción divina resistible que busca llevar a las personas al Señor en arrepentimiento (Hechos 7: 51-53, Lucas 7:30, Juan 5:34, Hechos 3:26, Lucas 13:34; Ezequiel 24:13; Mateo 23:37; Romanos 2: 4-5; Zacarías 7: 11-14; Hebreos 10:29; 12:15; Judas 4; 2 Corintios 6: 1-2; Salmo 78: 40-42). El arminianismo sostiene el sinergismo evangélico, el cual defiende la cooperación del hombre con la gracia divina a través de la fe como necesaria para salvación (Marcos 16:16-18, Juan 3:36); la voluntad del hombre, por asistencia divina, es hecha libre para creer o rechazar a Cristo. Arminio afirmaba firmemente la necesidad de la gracia de Dios para la redención de todo ser humano, pero consideraba que la gracia puede ser rechazada por el hombre en su libre albedrío (Hechos 7:51).
A – EXPIACIÓN ILIMITADA
Cristo murió por toda la humanidad, pero su sacrificio es solo efectivo en los que creen.
Referencias como Juan 1:29, 3:16, 6:33; Romanos 11:12, 15 y 1 Juan 2: 2 enseñan que la muerte de Jesús fue en favor de todo el mundo. El uso de este vocablo en estas
referencias (entre otras) apunta a todas las personas constituyentes de la raza humana. Arminio consideraba que la expiación de Cristo es para todos y no sólo para algunos elegidos, aunque no todos la aceptan y por lo tanto no reciben sus beneficios (Juan 3:16, 3:36).
C – ELECCIÓN CONDICIONAL
El Señor nos escogió, eligió, en Cristo en base a su presciencia es decir bajo su conocimiento anticipado de todas las cosas. Dios es todo-amoroso y por eso ama a
todos (Juan 3:16, Romanos 5: 8, Romanos 8: 35,38-39, 2 Corintios 5:14, Tito 3: 4-5, 1 Juan. 4:7-8, 10). Elegir arbitrariamente unos para la salvación y otros para la
condenación niega aquel atributo moral divino. La oferta del Evangelio es universal; Dios desea que los oyentes (todos) del Evangelio sean salvos; la elección es condicional y la expiación es ilimitada; la predicación del Evangelio es gracia para todos perdidos. Por estas razones, es claro que sólo el arminianismo clásico puede anunciar el contenido de Ezequiel 33:11, 1 Timoteo 2: 4, 4:10, Tito 2:11 y 2 Pedro 3: 9; sin incurrir en una actuación fingida, pues predicarle a alguien el Evangelio, sin estar seguro de que Cristo murió por él, no es una predicación sincera, es una mera actuación. Frente al concepto calvinista de predestinación (o “elección”) incondicional, el arminianismo enseña que la predestinación se ha basado en la presciencia de Dios, quien tiene el conocimiento previo de quién creerá y quién no creerá en Cristo (Romanos 8:29, 1 Pedro 1:2).
El arminianismo se opone a la postura calvinista, donde esta última enseña que algunos están predestinados para salvación y otros para perdición. Ante la pregunta de si existen personas que nacen condenadas al tormento eterno, incluso si se arrepienten y aceptan lo que hizo Jesús en la cruz, el arminianismo responde con claro y contundente no. Eso no armonizaría con el carácter de Dios; pues Él dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).
T – TOTAL DEPRAVACIÓN
Incapacidad de ser salvos por medio de nuestras obras, ya que estamos muertos en nuestros delitos y pecados. El hombre fue creado “a imagen de Dios” (Génesis 1:17) y
“Dios hizo al hombre recto” (Eclesiastés 7:29), dicen las Escrituras. Pero el hombre cayó (Génesis 3). El pecado de Adán afectó a toda la humanidad (Romanos 5:12-21, 1
Corintios 15:21-22). Desde la caída adámica, la humanidad pasó al estado de depravación total. El pecado, con su sombra, cubrió toda la existencia humana, cada
área de ella. En Adán cada ser humano estaba presente de forma potencial, por eso, cuando él escogió el mal, sus descendientes heredaron el estigma del pecado.
S – SEGURIDAD EN CRISTO
La seguridad de nuestra salvación está en Cristo, solo apartados de él corremos el grave peligro de caer de la Gracia y por ende perder la salvación. El arminianismo enseña que la destitución de Dios por causa de la rebelión es posible a pesar de haber sido parte de Su pueblo elegido. La posición arminiana empieza desde la perdición y separación de Dios, del mismísimo Satanás. Habiendo sido él un querubín, ocupando el más alto rango angelical, puesto sobre los ángeles creados, conociendo a Dios íntimamente, habiendo sido parte de Su reino por milenios, no obstante, decide por su libre albedrío rebelarse contra el Creador (Isaías 14:12-15). Él junto con los ángeles que le siguieron, fueron destituidos de la gloria de Dios (Judas 1:6). Adán, habiendo sido creado y criado por Dios mismo hasta cierta edad, cuando él ya pudo valerse por sí solo, junto con Eva su mujer, deciden por esa libertad otorgada comer del fruto prohibido, trayendo sobre sí y sobre la humanidad el pecado y la destitución (Génesis 3:1-24, Romanos 5:12-21). El pueblo judío fue liberado de la esclavitud de Egipto, lo cual tipifica ser liberado del pecado. Sin embargo, por sus tendencias pecaminosas no heredaron la tierra prometida. Solo Caleb y Josué con los suyos y la segunda y tercera generación de judíos entró en ella (Números 3:1-14:38, Hebreos 3:7-4:11, Judas 1:5). Indiscutiblemente, si un número predeterminado de seres humanos ya estaba predeterminado para salvación como el calvinismo enseña, la venida de Jesús, el Hijo de Dios, no hubiese sido requerida. El pasado, presente y futuro son simultáneos para Dios. Él en su presciencia ya sabe quiénes lograron entrar en Su presencia, pero esto no se debe a un mero capricho suyo o a un destino prefijado e ineludible. Todos fuimos “predestinados” para salvación, es decir, con el objetivo de ser salvos. Pero eso no quiere decir que necesariamente todos seremos salvos, porque, aunque Dios nos predestinó para salvación, también nos dio libertad para salvarnos o perdernos: el libre albedrío. Por lo tanto, de acuerdo con la doctrina arminiana, es posible “caer de la gracia” y no es correcto pensar que los que ya recibieron la gracia nunca se perderán. Cabe destacar, sin embargo, que cuando se habla de perder la salvación, no es porque Dios la arrebata nuevamente después de haberla otorgado en Jesús, sino que es el mismo hombre quien la desecha una vez que rompe su comunión con Dios a través del pecado o la apostasía (Hebreos 6:4-9).
Fuente: https://pensamientopentecostalarminiano.org/2018/11/08/facts-los-5-puntos-del-arminianismo-clasico/