OAP72

✝ Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal. 1Tes 5.21-22 ✝

14/02/25

La remonstrancia o protesta arminiana de 1610

La muerte de Arminio no provocó el fin del conflicto. En enero de 1610, un grupo de 46 ministros y dos catedráticos de la Universidad Estatal de Leyden para la educación de los predicadores, dirigidos por Johannes Wtenbogaert (1557-1644), resumieron sus puntos de vista sobre estos temas y presentaron su documento a los Estados. Las cinco proposiciones teológicas en los que revelaron sus puntos de vista llegaron a conocerse como “Los Cinco Artículos de Remonstrancia”. Dichas proposiciones teológicas expresaban un desacuerdo con la doctrina prevalente en Holanda de la doble predestinación supralapsariana (la creencia que Dios había decidido, incluso antes de la creación o la caída de Adán, que seres humanos en particular serían creados para salvación, mientras otros serían creados para condenación). Aquellos que los defendieron eligieron ser conocidos como “Remonstrantes”. La oposición se llamaba a sí misma “Contra-Remonstrantes”.

Los cinco artículos de Remonstrancia o Protesta Arminiana de 1610 fueron:


ARTÍCULO 1: ACERCA DE LA ELECCIÓN

“Que Dios, por un propósito eterno e inmutable en Jesucristo, su Hijo, antes de la fundación del mundo, ha determinado, de la raza caída, pecaminosa de los hombres, salvar en Cristo, por causa de Cristo, y a través de Cristo, aquellos que por la gracia del Santo Espíritu creerán en este su Hijo Jesús, y perseverarán en esta fe y obediencia de fe, por esta gracia hasta el fin; y, por otra parte, dejar a los incorregibles e incrédulos en el pecado y bajo la ira, y condenarlos como alienados de Cristo, según la palabra del Evangelio en Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna, y el que no cree al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece en él”, y según otros pasajes de la Escritura.


ARTÍCULO 2: ACERCA DE LA EXPIACIÓN

“Que, de acuerdo con esto, Jesucristo, el Salvador del mundo, murió por todos los hombres y por cada hombre, de modo que ha obtenido para todos ellos, por su muerte en la cruz, la redención y el perdón de los pecados; aun así, nadie realmente disfruta de este perdón de pecados, excepto el creyente, según la palabra del Evangelio de Juan 3:16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”; y en la Primera Epístola de Juan 2: 2: “Y él es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los pecados del mundo entero”.


ARTÍCULO 3: LA DEPRAVACIÓN TOTAL DE LA HUMANIDAD

“Que el hombre no posee gracia salvífica ensimismo, ni tampoco de la energía de su libre voluntad (albedrío), en la medida que el, en estado de apostasía y pecado, puede ni pensar, desear, ni hacer nada realmente bueno, (como la fe salvífica eminentemente es); sino que es necesario que este sea nacido de nuevo de Dios en Cristo, a través de su Santo Espíritu y renovado en la compresión, inclinación, o voluntad y en todos sus poderes, de manera que este pueda correctamente entender, pensar, desear y efectuar lo que es realmente bueno, conforme a la Palabra de Cristo, Juan 15:5: “Separados de mí nada podéis hacer”.


ARTÍCULO 4: ACERCA DE LA GRACIA

“Que esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación, y el cumplimiento de todo lo bueno, incluso en la medida que por sí mismo el hombre regenerado, sin la precedencia o la asistencia, el despertamiento, seguimiento, y la gracia cooperativa, no puede pensar, desear, ni hacer el bien, ni resistir cualquier tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos, que pueden ser concebidos, deben ser atribuidos a la gracia de Dios en Cristo. Sin embargo, en respecto al modo de operación de esta gracia, esta no es irresistible, puesto que ha sido escrito concerniente a muchos, que estos han resistido al Espíritu Santo. Hechos 7 y en otros muchos lugares.”


ARTÍCULO 5: SEGURIDAD EN CRISTO Y EL ESPÍRITU

“Que aquellos que están incorporados en Cristo por una fe verdadera, y de esta manera se han hecho partícipes de su Espíritu vivificante, tienen por lo tanto pleno poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y para ganar la victoria, siendo bien entendido que esto es siempre a través de la gracia asistente del Espíritu Santo; y que Jesucristo les asiste por medio de su Espíritu en todas las tentaciones, extendiendo a estos su mano, y si sólo están listos para el conflicto y desean su ayuda, y no están inactivos, les impide caer, de modo que ellos por ninguna artimaña o poder de Satanás, pueden ser engañados, ni arrancados de las manos de Cristo, según la palabra de Cristo, Juan 10:28: “Nadie los arrebatará de mi mano”. Pero si son capaces, por negligencia, de abandonar de nuevo los primeros comienzos de su vida en Cristo, regresando nuevamente a este mundo malvado presente, de apartarse de la santa doctrina que les fue dada, de perder una buena conciencia, siendo desprovistos de gracia, eso debe ser determinado más particularmente de las Sagradas Escrituras antes de que puedan enseñar esto con la plena persuasión de sus mentes.


Fuente: https://pensamientopentecostalarminiano.org/2018/11/08/facts-los-5-puntos-del-arminianismo-clasico/