OAP72

✝ Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal. 1Tes 5.21-22 ✝

25/05/25

HOMILÍA GAUCHA

Me presento sin rodeos,

no me callo ni me vendo,

soy un gaucho que anda ardiendo

por las penas de los feos.

No me arrastro entre los reos

de los templos de apariencia,

yo predico en la conciencia

y no adorno la mentira,

que el que al pobre lo retira

se condena en su opulencia.

(Proverbios 14:31)


Hoy les canto a los pastores

que en palacios predican,

y las ovejas se achican

mientras gozan sus honores.

Ya no curan los dolores

del que sufre en la campaña,

no les duele la pestaña

ver al pobre en la miseria,

y su fe se vuelve feria

si el billete es la cizaña.

(Ezequiel 34:2-3)


No es Jesús quien los dirige

si el banquete es pa’ los ricos,

y el que llora en sus apriscos

no halla abrigo ni cobije.

Lo que el Evangelio exige

es cuidar del desvalido,

no adornar tanto el vestido

ni hacer show con la Palabra,

pues el Reino no se labra

si el mendigo es escondido.

(Lucas 14:13-14)


Yo he leído las Escrituras,

de Génesis a Apocalipsis,

y no hallé ni por eclipses

templos llenos de ataduras.

Cristo anduvo por basuras,

junto al pobre y el perdido,

no vivía en lo florido

ni adoraba su cartera;

hoy la Iglesia es una esfera

de poder mal entendido.

(Mateo 8:20)


Si el pastor no se arrodilla

junto al hombre que no tiene,

si no suda, si no viene

a escuchar lo que martilla,

es un lobo que se humilla

cuando el oro le reluce,

pero Cristo no conduce

rebaños pa’ enriquecerse,

y el que al pobre no merece

que su púlpito desuse.

(Mateo 23:27)


No se olviden del hambriento,

ni del preso ni el desnudo,

que el que escucha sin ser rudo

es quien tiene entendimiento.

Dios no es solo un mandamiento,

es amor que se desvela,

y su Iglesia no consuela

si no atiende al lastimado:

quien no ama al desechado,

no lo espera en la cancela.

(Mateo 25:35-40)


Así hablo y no me arrepiento,

pues la Verdad me comanda;

ya no sirve una demanda

si no hay santo movimiento.

Dios no quiere el monumento

ni el incienso bien servido,

quiere un pecho con sentido

pa' llorar con el que llora,

y no un show de media hora

con el pobre excluido.

(Isaías 58:6-7)


Vuelvan, pues, a la ternura

del que lava pies cansados,

no se hinchen de resultados

si descuidan la amargura.

La más santa arquitectura

es el alma compungida,

no el cartel ni la subida

en canales y programas:

¡Cristo vive donde clamas

por justicia y por comida!

(Santiago 1:27)


Y así cierro mi sermón,

con el sombrero en la mano,

pues el Reino no es lejano

si lo alumbra el corazón.

No precisa ostentación

el amor que nos redime:

¡la fe sin obras se oprime!

Y al que vive pa’ los suyos,

le dirá el Juez sin orgullo:

"¡No te conozco, alma insime!"

(Mateo 7:21-23)