El movimiento de predicación expositiva
Max Engammare publicó en la prestigiosa revista Zwingliana un estudio sobre la predicación reformada del siglo XVI en Zúrich. Su pregunta no es qué se predicaba, sino cómo. Trabajó sobre los borradores manuscritos de Bullinger, conservados en la Biblioteca Central de Zúrich. Aquí sus hallazgos.
La forma mayoritaria fue la predicación por loci communes. Él afirma que fue «el modelo principal durante todo el siglo». No fue la lectio continua, que la narrativa popular le atribuye a Zúrich como si hubiera sido la única, y que hoy sirve a quienes defienden la novedosa predicación expositiva.
Pero son dos cosas distintas. Recorrer un libro bíblico de principio a fin es un orden de lectura, y es antiguo: Engammare recuerda que ya en el siglo XII Bernardo de Claraval predicaba así. Ese orden no trae consigo ninguna hermenéutica. Lo que es de los siglos XIX-XX es lo demás: una idea central por texto, el método convertido en seña de identidad y la exigencia de que todo pasaje se conecte con Cristo o con el evangelio. Los reformadores no trabajaban así: sacaban los loci del texto que tenían delante, y tenían a Cristo por scopus de la Escritura entera, no por conclusión obligada de cada sermón (Muller, PRRD).
Engammare explica que el método consistía en tomar un pasaje y sacar de él los temas doctrinales que contiene. Bullinger dividía su sermón en tres a seis loci communes, y cada uno se partía a su vez en tres o cuatro subdivisiones. Doctrina y aplicación moral iban siempre presentes.
Los loci salían del pasaje que se tenía delante, no de una lista de temas escogida aparte. Hyperius lo dice en el primer gran manual protestante de homilética:
«Cada perícopa de la Sagrada Escritura llama inmediatamente a predicar por los loci communes que se han identificado en esa perícopa».
Engammare añade que junto a estos dos modelos había un tercero, ya que indica que durante el siglo XVI, predicar con ayuda de un leccionario «no había desaparecido del todo».
El leccionario —las lecturas bíblicas prescritas cada año para los días santos: Navidad, Pentecostés, Ascensión— viene de la iglesia de los Santos Padres. Y son los anglicanos quienes mejor lo han preservado.
Fuente: https://www.facebook.com/catolicismoref