Bitácora Personal

Tema:

30/09/26

Kufiya - Por Fernando E. Alvarado

¡Creo que la Kufiya me queda mejor que el talit o el yarmulke! Tranquilos, es broma (aunque lo siguiente no lo es). Desde que decidí abordar el tema de Palestina, algunos me han escrito ciertas cosas que causan risa por lo ingenuas y mal fundamentadas que resultan. Me sueltan frases como «¿a ti qué te importa si no son familia tuya?», revelando un egoísmo ético o un tribalismo ramplón que asume de manera absurda que la empatía humana solo debería activarse si la tragedia le afecta a uno mismo o a los suyos. También me reclaman que en otros lados pasan cosas malas y que debería estar hablando de eso, o me acusan solemnemente de que «ya me convencieron los zurdos» de seguir su ideología, como si la capacidad de indignarse frente a una injusticia requiriera un carné de partido.

Si me dices que apoyar a Palestina es «cosa de zurdos», lo único que demuestras es que prefieres esconderte tras un cliché ideológico para no tener que mirar a la cara a la realidad. Etiquetar la empatía como una bandera política es el truco barato de quien se quedó sin argumentos para justificar lo injustificable. Pretender que denunciar el bombardeo de familias te convierte en comunista es un falso dilema absurdo, pero la ironía se vuelve ridícula cuando usas «zurdo» como un peyorativo mientras desestimas la causa: históricamente, parte fundamental del pensamiento de izquierda ha sido impulsada por intelectuales de origen judío, desde Karl Marx y Rosa Luxemburgo hasta León Trotsky o Noam Chomsky. Caer en ese reduccionismo no solo demuestra ignorancia sobre la enorme diversidad del mundo judío y de la política, sino que expone la excusa cobarde de quien necesita encasillar el dolor ajeno para poder ignorarlo con la conciencia tranquila. La dignidad humana y las leyes internacionales no le pertenecen a la izquierda ni a la derecha; son mínimos éticos universales.

Y cuando sacas la carta de «¿por qué no hablas del sufrimiento en el resto del mundo o de los cristianos en Nigeria e Irán?», tu maniobra de despiste no impresiona a nadie. Eso se llama whataboutism, y es el refugio favorito de la hipocresía. No te importan los cristianos de Nigeria ni las víctimas de otras guerras; solo los usas como un escudo humano argumentativo para silenciar una tragedia presente. Exigirme que aborde y señale todas las injusticias del planeta al mismo tiempo para tener derecho a indignarme por una es un absurdo lógico. La compasión no es una competencia ni un juego de suma cero donde defender a unos signifique dar la espalda a los demás.

Nadie niega el derecho del pueblo judío a tener un Estado, ni aquí se predica antisemitismo de ningún tipo. Solo oramos y abogamos también por una #PalestinaLibre, pretendiendo poner en práctica el mandato bíblico: «Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia, rescaten al oprimido, defiendan los derechos del huérfano y aboguen por la causa de la viuda» (Isaías 1:17).

Y eso, lo dijo también un judío...