OAP72

✝ Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal. 1Tes 5.21-22 ✝

23/06/26

Ireneo de Lyon y su Adversus Haereses

 San Ireneo de Lyon, en su obra Adversus Haereses, realizó un análisis exhaustivo para exponer y refutar el sistema gnóstico, particularmente la escuela de Valentín y su discípulo Ptolomeo, a los que consideraba una amenaza para la fe cristiana. A continuación se presenta un resumen explicativo de los pilares de este sistema según el desarrollo de Ireneo:

1. El Pléroma y la jerarquía de los Eones

El gnosticismo proponía la existencia de un mundo espiritual superior llamado Pléroma (Plenitud). Según Ireneo, los gnósticos enseñaban que en las alturas invisibles existía un Eón perfecto y preexistente llamado Bythos (Abismo o Protopadre), que vivió en soledad hasta que decidió emitir un "Semen" en su compañera, el Pensamiento (también llamada Silencio o Gracia).

  • De esta unión surge la Ogdóada superior, un conjunto de ocho seres divinos (Eones) que forman la raíz de todas las cosas: Abismo, Silencio, Mente (Unigénito), Verdad, Verbo, Vida, Hombre e Iglesia.
  • A través de sucesivas emisiones por parejas matrimoniales (sydzygía), se completa una Treintena de Eones que habitan la región supraceleste.

2. La caída de Sofía y el origen de la materia

El sistema gnóstico explicaba el origen del mal y del mundo material como un accidente dentro del Pléroma.

  • La pasión de Sofía: El Eón más joven, la Sabiduría (Sofía), experimentó un deseo desordenado de conocer la grandeza del Padre absoluto, algo imposible para ella.
  • Esta "pasión" provocó su extravío fuera del Pléroma, dando origen a una sustancia amorfa llamada Achamot (la Sabiduría inferior).
  • Ireneo detalla con ironía que, según los gnósticos, los elementos del mundo provienen de los sentimientos de Achamot: de sus lágrimas nació la sustancia húmeda (mares y ríos), de su risa la luz y de su tristeza y temor los elementos materiales del mundo.

3. El Demiurgo y la creación del mundo

Fuera del Pléroma, en una región intermedia, Achamot dio origen al Demiurgo (o Jaldabaoth), un ser de sustancia "psíquica".

  • Un creador ignorante: El Demiurgo organizó el cosmos creyendo ser el único Dios, ignorando la existencia del Pléroma y de su propia madre, quien lo manejaba como un instrumento.
  • Para Ireneo, este sistema identificaba erróneamente al Dios del Antiguo Testamento con este Demiurgo "cruel, vengativo y tiránico", separándolo del Padre de Jesucristo.

4. Antropología: Los tres tipos de hombres

Ireneo explica que los gnósticos dividían a la humanidad en tres categorías según la sustancia predominante en ellos:

  1. Hílicos (materiales): Aquellos apegados a la materia; carecen de salvación y se disolverán con el mundo al final de los tiempos.
  2. Psíquicos (animados): Representan a los cristianos comunes de la Iglesia; pueden salvarse mediante la fe y las buenas obras, pero solo alcanzarán una "felicidad moderada" en la Región Intermedia.
  3. Pneumáticos (espirituales): Son los propios gnósticos, quienes poseen una "semilla espiritual" de la divinidad. Según ellos, se salvan por naturaleza gracias a su conocimiento (gnosis), independientemente de su conducta moral, y su destino final es el Pléroma.

5. Cristología y Docetismo

El sistema desarrollado por Ireneo denuncia que los gnósticos dividían la persona de Jesucristo.

  • Sostenían que el Salvador (un producto de todos los Eones) descendió sobre el "Jesús de la Economía" (hecho de sustancia psíquica) en el bautismo, pero lo abandonó antes de la pasión.
  • Esta visión es docetista: afirmaban que Cristo no tenía carne verdadera ni sufrió realmente, sino que solo "apareció" como hombre, pues consideraban la carne esencialmente mala e insalvable.

6. La respuesta de Ireneo

Frente a este complejo sistema mítico, Ireneo defendió la Regla de la Fe, centrada en que existe un solo Dios que es Creador y Padre al mismo tiempo, y un solo Jesucristo que es el Verbo encarnado. Su gran aporte fue la doctrina de la recapitulación, donde Cristo, al hacerse hombre verdadero, recorre y restaura toda la historia humana, garantizando la resurrección de la carne, algo que los gnósticos negaban rotundamente.